Harry Ferguson nunca pensó en convertirse en espía. En la década de 1980, cuando terminó sus estudios en la Universidad de Oxford (en Reino Unido), sus planes se enfocaban en alistarse en el ejército británico. Todo cambió cuando, en una reunión con su tutor, le sugirió que considerara "otras maneras" de servir a su país. Poco después, Ferguson recibió una carta misteriosa que lo invitaba a una entrevista con un departamento gubernamental. En ese momento, no sabía que esa decisión lo llevaría a pasar las siguientes décadas como espía internacional para el MI6, el servicio de inteligencia del Reino Unido.
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"Es como una trampa en la que caes porque piensas: 'Bueno, sé que probablemente no sea James Bond, pero ¿cómo es realmente?'", explicó Ferguson en una entrevista con la radiodifusora pública australiana ABC. "Vas a una entrevista y a otra entrevista, luego comienzas a entrenar, y antes de que te des cuenta estás encubierto en las profundidades de Nigeria".
A lo largo de su carrera, Ferguson intervino en complots de armas, combatió el narcotráfico y desempeñó un papel clave en las operaciones del MI6 —la agencia de inteligencia secreta británica— en todo el mundo
Sin embargo, a medida que avanzamos hacia 2024, el reclutamiento de nuevos agentes secretos para las agencias de inteligencia se ha convertido en un desafío mucho mayor que una simple invitación a una entrevista. La próxima generación de espías está desapareciendo, y las agencias de seguridad enfrentan una creciente dificultad para atraer a jóvenes que quieran formar parte de sus filas. La crisis del reclutamiento ha tomado proporciones globales, afectando a los servicios de inteligencia de todo el mundo occidental, y es un problema que sigue creciendo.
Los jóvenes son más escépticos a las agencias de inteligencia
Ferguson, ahora autor y comentarista sobre temas de espionaje, reflexionó sobre cómo ha cambiado la visión de los jóvenes hacia los servicios de inteligencia.
"Desde el 11 de septiembre, Irak y Afganistán, y en este mismo momento, si miras lo que está sucediendo en Gaza y en el Líbano, muchos jóvenes dicen: '¿Por qué querría yo contribuir a eso, cuando ustedes no están haciendo nada bien?'" señaló el exespía.
De hecho, en el Reino Unido, el MI5 (servicio de inteligencia interna) ha tenido que recurrir a métodos inusuales, como una campaña en redes sociales, para intentar humanizar la experiencia de los trabajadores jóvenes y convencer a los millennials y centennials de postularse para puestos de trabajo en sus agencias.
El panorama no es muy diferente en otros países. En 2022, el Reino Unido relajó sus restricciones para permitir que ciudadanos con padres nacidos en el extranjero pudieran trabajar en las agencias de seguridad, un intento por ampliar su base de reclutamiento. En Australia, la situación también es preocupante, con autoridades advirtiendo que los jóvenes ya no ven las amenazas tradicionales, como los conflictos bélicos, como sus principales preocupaciones.
El cambio climático, según los expertos, se ha convertido en una amenaza mucho más urgente en la mente de la juventud.
"Si le preguntas a mucha gente de veintitantos años, te dirán, con razón, que los mayores problemas de seguridad que enfrenta el país tienen que ver con el cambio climático", comentó William Leben, experto en estrategia de la Escuela de Seguridad Nacional de la Universidad Nacional Australiana.
Leben argumentó que las agencias de inteligencia y las fuerzas armadas deben hacer un esfuerzo mayor para adaptarse a la nueva realidad y al cambio de percepción sobre lo que constituye una amenaza para la seguridad nacional.
La desconexión entre los jóvenes y el espionaje tradicional
Cuando Ferguson comenzó su carrera en el MI6, la Guerra Fría estaba en pleno auge. Había un enemigo claro y bien definido: la Unión Soviética. Los jóvenes de su generación se sentían motivados a servir a su país, pues el panorama geopolítico era evidente. Sin embargo, el contexto global cambió drásticamente. Las amenazas ya no son tan claras y definidas como antes, y los jóvenes, en particular los nacidos en la era post-Guerra Fría, tienen una visión del mundo distinta.
"Los jóvenes de hoy todavía quieren servir, pero lo ven de otras maneras; el cambio climático, los derechos humanos... hay temas políticos a los que les quieren dar su tiempo", afirmó Ferguson.
