“Lo que busco en la escritura es alguien que me escuche y que intercambie su alma conmigo; y que lo haga con tal delicadeza que yo me convierta en esta otra criatura que me deletrea. Ese es el oficio de la poesía: entregarnos la palabra que nos hace nacer”, comentó ayer el escritor mozambiqueño Mia Couto (1955).
En su discurso de recepción del 34 Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, dotado con 150 mil dólares, el poeta y narrador destacó que, al hacer literatura, “lo que buscaba no era exactamente una historia, sino un lenguaje: el idioma que existe desde antes de que fuéramos personas, la palabra eternamente suspendida entre el abismo y el camino.
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Toda mi obra no busca sino traducir esa movilidad ontológica que todavía hoy habita las varias culturas mozambiqueñas. Esa visita de mundos es absolutamente vital en un tiempo regido por el miedo, el odio, la violencia y la legitimación de la venganza”, agregó
En una participación breve pero cálida, en la que evocó a escritores mexicanos como Octavio Paz, Carlos Fuentes y José Emilio Pacheco e incluso citó fragmentos de sus obras, el novelista y cuentista señaló que “no es solamente por miedo que no sabemos nombrar este mundo. No nos falta solamente un nombre. Nos hace falta un idioma para formular la pregunta. Necesitamos, como decía Fuentes, ‘salvar a la palabra’”.
RESCATAR HISTORIAS QUE NOS DEVUELVAN NUESTRA HUMANIDAD
Ante un Auditorio Juan Rulfo lleno, como punto central de la ceremonia de inauguración de la 38 edición de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, el también periodista y cronista destacó que “nunca fue tan urgente la literatura como un lugar de encuentros. Nunca fue tan necesario rescatar historias que nos devuelvan nuestra humanidad. Necesitamos rescatar un tiempo que sea nuestro y un mundo al que sepamos dar un nombre”.
Considera que “la llamada realidad se tornó tan vacía y, al mismo tiempo, tan insolente y arrogante. Nuestra cotidianidad se volvió tan brutal y empobrecida que, para hacernos humanos, necesitamos más que nunca ver esas otras caras de la realidad”.
Couto recordó que en su primera visita a México, en 2018, se percató de que “una parte de mí había nacido en este lugar. Como muchos de mi generación, soy originario de ese México que me llegó a través de sus libros, sus canciones y su pintura”.
UNA OBRA GUIADA POR EL PODER DEL LENGUAJE Y LA NATURALEZA
Al terminar la ceremonia de apertura –presidida por el rector de la Universidad de Guadalajara Ricardo Villanueva, la directora de la feria Marisol Schulz y el ministro de Cultura español Ernest Urtasun–, el autor de La ceguera del río, su novela más reciente, detalló en rueda de prensa los temas que aborda en su obra y cómo ésta es guiada por el poder del lenguaje y la naturaleza.
La palabra es la creadora de una relación perdida entre nosotros. Pretendo revivir ese momento encantado en que la palabra crea una relación con nosotros. Es lo que hacen la literatura y la poesía.
La literatura tiene el papel de evitar que exista el olvido. Ayuda a revisitar, a recobrar ese tiempo que es nuestro, no para buscar culpables, sino para hacer nuestro el pasado y la memoria”, expresó.
El apasionado de la biología confesó que recorre su país como biólogo. “Pero es una forma de fingir, porque realmente busco que la gente me cuente historias. La biología es también esa búsqueda de lenguajes secretos, de lazos invisibles.
En Mozambique, lo difícil es no ser escritor, porque las personas narran historias constantemente. No hay fronteras entre lo íntimo y privado y lo público. El material está ahí, lo importante es escuchar. Y para escuchar tenemos que saber borrar una parte de nosotros, y algo de lo que creemos que somos”, añadió.
Couto está convencido de que el poder de la naturaleza “proviene de algo que ya consideramos sagrado, como el mar y la tierra. Me interesa rescatar una visión más orgánica, más holística. No estamos aquí para administrar los recursos, no somos el centro. Sólo salvaremos a la tierra si pensamos de una forma diferente”.
El narrador participa hoy, a las 18:30 horas, en la mesa Amigos de Mia Couto, en el Salón 1 de la Expo Guadalajara.
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*mcam
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En Mozambique, lo difícil es no ser escritor, porque las personas narran historias constantemente. No hay fronteras entre lo íntimo y privado y lo público. El material está ahí, lo importante es escuchar. Y para escuchar tenemos que saber borrar una parte de nosotros, y algo de lo que creemos que somos”, añadió.
Couto está convencido de que el poder de la naturaleza “proviene de algo que ya consideramos sagrado, como el mar y la tierra. Me interesa rescatar una visión más orgánica, más holística. No estamos aquí para administrar los recursos, no somos el centro. Sólo salvaremos a la tierra si pensamos de una forma diferente”.
El narrador participa hoy, a las 18:30 horas, en la mesa Amigos de Mia Couto, en el Salón 1 de la Expo Guadalajara.
